Sentado en la ventana de mis ojos...

Poema amargo

09.02.2009 20:12

Poema amargo.

"Amargo" es el nombre del río que crece en un día de hondo pesar;
torrente de sueños profundos, violentos, sin rumbo, con fin en el mar.
Mar del olvido perenne, que envuelve miseria, escoria y pavor;
gruta de olvido engañoso; abismo de males que infunden dolor.

Rabia, impotencia, delirio... ¿lo ves? ¡no se han ido! !te envuelven aún!
!Circo del falso consuelo!, !La Burla se mofa en tu rostro ya azul!
Cansa; te duele, te gasta, te ahoga, te aplasta, te deja morir,
¡Gira y te deja sin aire, te azota en el suelo y te impide salir!

Despiertas; te ves embarrado, dejado a un lado; un simple papel.
Jadeas, te entregas completo al triste martirio del atardecer.
La noche te encuentra vacío; las huellas del frío generan ardor;
tus dedos, que apretan sangrando tu exánime aliento, destilan dolor.

Silente, observas la mano que ves a tu lado, y que dejas huir,
que espera, te invita y te anhela; mas buscas a otro, le dejas partir.
Su lumbre te causa molestia; no tienes ya fuerzas, ni ganas de ser,
la tiras de golpe a tierra, borracho de llanto, empapado de ayer.

Avanzas, hilando palabras e imágenes blancas, de playa y de mar,
mezclando tu sangre latente con algas podridas, con agua y con sal.
Cojeas, caminas, tropiezas... ha sido difícil el día pasar.
y gritas de ira y desgano: !Malditas cadenas que debo arrastrar!
 

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Juan Pablo Muñoz G.

jpmunozg@gmail.com

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"Soy ya un viejo decadente desde la cabeza a los pies. Mis ojos se apagan; mi mano derecha tiembla mucho; mi boca está ardorosa y seca todas las mañanas; casi todo el día tengo una fiebre molesta; mis movimientos son lentos y débiles. Sin embargo, bendito sea Dios que no aflojo en mi trabajo: todavía puedo predicar y escribir"

John Wesley, 1790, a la edad de 87 años.

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